Miedos del profesor de yoga: la vulnerabilidad y el Sindrome del Pedestal

miércoles, Ene 03

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Miedos del profesor de yoga: la vulnerabilidad y el síndrome del pedestal.

Cuando te dedicas a trabajar como profesor de yoga en algún momento de tu carrera puedes sentir la presión de que los demás te consideren una especie de superhéroe y puede que en algún momento hayas escuchado alguna de estas frases:

Creo que es hora de hablar con sinceridad y honestidad sobre otra de las inquietudes que rodean al profesor de yoga: el mostrarnos vulnerables y el Síndrome del pedestal….

Como he dicho en otras ocasiones la enseñanza de yoga ha evolucionado mucho en los últimos años, se ha pasado de un modelo de gurú-discípulo a profesor-grupo de alumnos.

Todos tenemos en mente a los grandes maestros de yoga, seres iluminados que compartieron con nosotros su sabiduría y enseñanzas.

En el filtro con que miramos el yoga puede que todavía pervivan creencias acerca de que un yogui es (o debe ser): vegetariano, místico, feliz, hiperflexible, tranquilo y que se levanta al alba para practicar el saludo al sol.

Aunque esos conceptos también van evolucionando no es raro que de vez en cuando algún alumno te suelte alguna de esas creencias estilo: ¿a ti nunca te duele la espalda, no?

Las personas de manera innata solemos tener una gran predisposición a ensalzar (o por lo menos, no cuestionar) a las figuras que nos enseñan o que nos ayudan, ya sea por gratitud o porque consideramos que saben más “del tema” que nosotros.

En este terreno entran todo tipo de profesionales: profesores de yoga, médicos, terapeutas, masajistas, docentes, especialistas, etc.

Pero sobre todo nosotros (los profesores de yoga) al dedicarnos a un área en cierto modo espiritual estamos más expuestos a que los alumnos nos pongan en un lugar que no es, ni de lejos, real.

Por otro lado, es común que nosotros temamos mostrarnos en clase tal y como somos, o como sentimos.

Ligado al Síndrome del impostor (que ya vimos en este otro artículo) la inseguridad y el temor de que nuestros alumnos descubran que no lo sabemos todo está unido al de mostrarnos vulnerables ante ellos.

Miedos del profesor de yoga II: La vulnerabilidad y el Síndrome del pedestal.

Cuando alguien está o se siente vulnerable quiere decir que puede ser herido física o moralmente.

Por regla general no nos gusta sentirnos vulnerables, expuestos a la mirada de los demás, a la crítica o al juicio ajeno, y envolvemos nuestras “carencias” con apariencia y máscaras, como si mostrarnos tal cual somos fuera una muestra de debilidad o poco conocimiento.

Cuando evitamos la vulnerabilidad en clase procuramos que nuestros alumnos vean siempre nuestro lado bueno, flexible, ágil, centrado, sereno….pero además, al evitar la vulnerabilidad damos consejos que no nos han pedido, o hablamos sobre temas que no dominamos o hacemos un ajuste que no tenemos claro, o admitimos mujeres embarazas en clase cuando no tenemos formación.

No nos gusta que los alumnos sepan que no lo sabemos todo, no nos gusta mostrarnos inseguros o vulnerables y sin darnos cuenta alimentamos esa creencia en nuestros alumnos de que somos “superhéroes” y permitimos que nos pongan en un pedestal que no nos corresponde.

Desde el Instituto de Yoga intento transmitir que la enseñanza necesita alejarse de los misticismos para convertirse en una transmisión real y actualizada.

Siento que los profesores de yoga tenemos el papel de educar a nuestros alumnos para que uno a uno vayan descubriendo el Yoga, el yoga sin apariencia, ni bombo, ni tendencia, el Yoga que sirve a cada uno de ellos sea cual sea su nivel o condición. En este papel entra el de mostrarnos reales y vulnerables en clase.

Cuando trasladas el foco de tu vocación y tu enseñanza de tu ego a tu alumno es cuando tus clases se empiezan a llenar. No te da miedo sentirse vulnerable ante tu clase porque tienes tu energía puesta en ellos, no en cómo ellos te ven a ti.  

Personalmente siento que la vulnerabilidad es una emoción elevada, hermosa y noble , creo que además, saber mostrarse y ser vulnerable es muestra de que hay una gran confianza detrás, no solo a nivel personal sino vital, mostrarse vulnerable es creer en tu propósito más allá de ti.

Cuando eres vulnerable te muestras real, auténtico, tal y como eres, sin misticismos ni pedestales, con tus días malos, con tus peores asanas, con tus lesiones, con tus carencias…pero también con tus mejores días, con tus mejores asanas, con tus éxitos y con tus talentos.

Todo eso eres tú y todo eso necesitan ver tus alumnos para conectar contigo de manera genuina y real, sintiéndote cerca, de igual a igual, sin miedos ni pedestales.

Por supuesto, vamos a seguir siendo profesionales con nuestra enseñanza.

Con ésto no quiero decir que ahora permitas que tus clases pierdan calidad por haber pasado mala noche, o que descuides tu actitud en clase porque has cogido un atasco con el coche. Esta claro que el profesor de yoga también siente estrés…pero

seamos sensatos…y también, reales y vulnerables.


¿Qué opinas sobre este «miedo» del profesor de yoga? ¿lo has vivido de cerca alguna vez? ¿tienes alguna anécdota que contar? Estaré encantada de leerte 😉

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Comentarios

9 Comentarios

  1. laura lilá

    Hola Me llamo Laura Lilá, soy profesora de Yoga desde hace 15 años, y practicante hace 21 años. Durante los primeros años de mi Compartir la Enseñanza del Yoga simplemente me limité a compartir las herramientas que ofrece el Yoga, descubriéndolas yo misma en muchas ocasiones al tiempo que las compartía, porque yo había comenzado mi práctica y al poco comencé a compartirla. Me maravillaba el poder del yoga y lo transmitía con mucha alegría, magia y sencillez. A los años y al experimentar los mayores beneficios del Yoga, sentí la urgencia de transmitir para transformar. Mi intención en todas las sesiones que imparti, fue hacer entender que el poder del Yoga es muy grande, porque es una herramienta que invita a la comunión con la Evolución, y en esa medida es que se manifiesta su poder, pero era necesario que se acompañara de compromiso, y como una disciplina-arte, que si se respetaba en el sentido de respeto que trata el Bakthi Yoga, los resultados serán muy palpables.
    Hubo un tiempo que se me despertó una desarmonía en mi cuerpo ( una bacteria no me permitió hacer la digestión de los alimentos) bueno ahí me di cuenta de mi vulnerabilidad y empecé a decir a los alumnos que a nosotros los profesores nadie nos pregunta, piensan que siempre estamos bien. cuando decía estas cosas parecían no entender y seguían con sus cosas. Esta fue una situación que me hizo estar alerta y comprender algunas cosas: la primera fue decirme a mi misma que si yo creía en la fuerza del yoga esta era la oportunidad de probarlo, así que no asistí a ningún médico y empecé a trabajar en mi a través de lo que conocía del Yoga poniendo en mi vida el Hatha Yoga, el Raja Yoga, el Bakthi Yoga y el Karma Yoga. después de un año y medio donde dejé prácticamente de comer, acudí a un médico de cabecera, y me diagnóstico la bacteria y me receto un medicamento y empecé a comer, y la analítica dio que todo estaba bien. Listo el yoga había funcionado en el sentido de que gano la batalla al dolor, mantuvo mi cuerpo con unos niveles armónicos de glóbulos rojos y blancos, proteínas, azúcar en sangre etc. quiero acabar diciendo que el Yoga ayuda siempre y para todo, y si los profes de yoga somos coherentes aceptaremos que estamos en un proceso de evolución acompañados de una sabiduría como es el Yoga que nos puede aperturar grandemente si integramos su sabiduría en nuestra cotidianeidad.
    quería proponer si se puede colaborar en la página escribiendo un artículo sobre este tema, o sobre otros relacionados con el Yoga y la Meditación. gracias otra vez.
    muchas gracias por vuestra página, me está abriendo mucho y mejorando mi práctica de Yoga

    Responder
    • susim

      Hola Laura,
      gracias por animarte a compartir tu experiencia, hay un gran ejemplo de superación en ella de la que todos podemos aprender. Sin duda la práctica de yoga mejora nuestra salud completa a todos los niveles, ¡en tu caso la salvó! Me alegro de que aprendas con nosotros y que después de 15 años de enseñanza podamos ofrecerte recursos y crecimiento.
      Si quieres colaborar con nosotros enviamos un mail a hola@institutodeyoga.es
      Un abrazo!

  2. laura lilá

    Escribí el comentario de arriba después de leer sólo la entrada del post
    los alumnos nos verán como nosotros nos presentemos y es verdad que a veces después de conocer el poder que la práctica del Yoga procura podemos sentirnos superhéroes o superheroínas.
    Creo que la labor del profesor está en transmitir que el Yoga es el acercamiento que hacemos a nuestra parte humana y divina, que es morar en Dios, y esto ciertamente es lo más difícil del Yoga, vivir siendo parte de la divinidad, aquí esta el reto que el Yoga nos propone,
    Entonces nos fijaremos en cómo nos ve a nosotros la divinidad, y quien somos nos será revelado.

    Responder
  3. Beatriz

    Me encanta vuestra página,soy profesora desde hace diez años y practicante desde hace veintiuno,y si es cierto lo de….tu como eres tan fuerte,como eres muy elástica,como prácticas todos lis días..,..y les apunto…. ningún profesor/a de yoga es perfecto,así que yo como todas/os tengo mis días menos buenos,mis momentos de bajón,y también me lesiono. Gracias por todo.

    Responder
    • susim

      Gracias Beatriz por tu comentario, exactamente, creo que debemos estar pendientes para no favorecer ese tipo de creencias. Todos somos iguales, todos estamos en el camino, un abrazo.

  4. Verónica

    Hola a todos.
    Parece que buscar tu propia espiritualidad nos vuelve exentos de ser humanos de carne y hueso. Si, es la tendencia generalizada. Incluso yo misma hace muchos años, pensaba que mi profesora era un ser humano excepcional solo por hacer yoga jejejeje.
    Somos personas con deseos, emociones, miedos, conflictos y todo lo demás. Y no hay que quitar ni un ápice de humanidad.
    Me ha encantado el artículo. Gracias

    Responder
    • susim

      Exactamente Verónica, ni un ápice 😉 un abrazo.

  5. Vero

    Feliz de leer este artículo…. La verdad es que soy instructora hace sólo un año y practicante hace escasos dos años y medio…. Por cosas de la vida tuve la suerte de conseguir trabajo de instructora y bueno yo no temo a mostrarme real, lo que no sé todavía pido disculpas y me comprometo a aprender para compartir con mi grupo…. Estoy muy feliz y continuo estudiando y aprendiendo, no sólo en el instituto sino también con las personas que van al salón…. Gracias por tus palabras

    Responder
    • susim

      Bienvenida Vero, me alegro de que el artículo te ayude a comprender e integrar esas «inquietudes» que vivimos como profesores de yoga. Mostrarte real es parte del camino ¡y seguir aprendiendo también! sigue así, te mando un gran abrazo!

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