Clases de yoga en verano

martes, Jul 25

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3 Comentarios

Clases de yoga en verano… llega el calor, los alumnos escasean y es posible que tengas tus clases bajo mínimos.

Es algo común en todos los centros de yoga y, en realidad, en casi todos los ámbitos (excepto los de turismo y ocio) se ven afectados por el mes de agosto.

Con el tiempo un profesor de yoga aprende a predecir cuáles son los meses “flojos” de asistencia (y por tanto de ingresos) y al conocer ese descenso planea con tiempo actividades que le ayuden a sostener mínimamente su actividad.

Si eres afortunado quizás puedas y quieras tomarte todo el mes de descanso. Es una opción fabulosa y deseable, todos necesitamos desconectar del trabajo (aunque nos encante!) y dedicarnos tiempo de calidad, de descanso, para tu propia práctica, para sentirte, nutrirte y energizarte.

Aprovecha esos días para fluir sobre la esterilla, leer un buen libro o acudir a alguna formación que te apetezca. O simplemente ve con tu familia a la playa con tu sombrilla, tu toalla y tu tupper con tortilla de patatas.

D E S C A N S A y disfruta.

No obstante, si quieres mantener algo de actividad te voy a dar algunas opciones por si deseas tenerlas en cuenta en futuras ocasiones y dar clases de yoga en verano.

6 OPCIONES PARA DAR CLASES DE YOGA EN VERANO

DISEÑA UN TALLER LIGERO, LLAMATIVO Y ATRACTIVO

Que sea de máximo 3 horas  y que puedas presentar a varios “centros amigos”. Haz una buena presentación en PDF e incluye:

  • el título de tu taller
  • a quién va dirigido
  • qué soluciones o beneficios aporta
  • qué van a aprender los asistentes
  • si entregas material o no
  • duración del taller
  • precio para los alumnos (y porcentaje con el que quieres trabajar)
  • apéndice donde pones tus referencias y datos de contacto

 

CLASES PERSONALIZADAS

Las clases personalizadas son espacios muy cuidados donde ofreces una sesión de yoga a medida para un alumno, pensando en sus deseos, necesidades  y objetivos y dedicándole consejos individualizados, ajustes y variantes concretas. Quizás a algunos de tus alumnos de confianza les apetece continuar con sus clases, en ese caso explicales que las clases privadas son una buena oportunidad para progresar de manera personal en la práctica y tener al profesor de yoga para ellos solos. Proponles la opción y veamos que deciden 😉

 

SERVICIOS MINIMOS DE CLASES

Si se da la ocasión mantén un servicio mínimo de clases para aquellos alumnos que quieren continuar practicando. Intenta juntarlos a todos en un mismo horario, o como mucho dos. La idea es que no sigas liado con clases desperdigadas. Un grupo o dos y en horas consecutivas.

 

PLANEA UNA SALIDA YÓGUICA

Piensa en algún lugar pintoresco, bonito y cercano donde puedas impartir una clase de yoga sin demasiadas distracciones, un poco de meditación y quizá algo de tertulia. Puedes ofrecer ir a comer a algún restaurante cercano o proponer a la gente que se traiga su comida.

YOGA EN LA PLAYA

Si vives cerca del mar cuando llegan los meses de verano es común ir a dar alguna clase de yoga a la playa. Puedes planificar una sesión de yoga al amanecer o aprovechar la luna llena de julio y agosto para dar una clase de yoga bajo la luz de la luna. Te interesa cobrar un precio mínimo o incluso ofrecerla de manera abierta y gratuita, así haces algo que te gusta e invitas a gente nueva a que conozca tu estilo de enseñanza. Es una ocasión excelente para darte a conocer  y quizás en septiembre decidan probar a dar clases contigo 😉

 

ORGANIZA UN RETIRO

Sé creativo, aquí nada está escrito, la verdad es que debes moverte un poco dentro de las aspiraciones de tus alumnos. Si planeas un retiro necesitas varios meses para cuadrar todo (estancia, pagos, alimentación, plan de clases, imprevistos….). Es una buena opción porque a la gente le apetece seguir con su práctica pero en un entorno diferente que invite a la introspección y la relajación.

 

Si alguna de estas opciones te cuadra intenta planificarlo con un poco de antelación, para organizar un retiro ya es algo tarde, pero quizas puedas proponer a tus alumnos una sesión en la playa o lanzar la idea de las clases personalizadas.

Personalmente me tomo este mes de descanso y procuro vaciarlo de clases y talleres. Dedico el mes de agosto a mi práctica, al estudio, y a crear, diseñar y mejorar el contenido para el curso siguiente.

Ya estoy terminando mi listado de talleres y tengo decidido el contenido general que quiero abordar en las clases.

Además del contenido de los grupos de yoga presenciales estoy a tope ultimando y trabajando sobre los grupos de formación online para profesores. En septiembre vendrán cosas muy chulas al Instituto de Yoga: master class, colaboraciones con otros profesionales, videos, webinars…. todo pensado para que sigas mejorando tu enseñanza y dando clases de calidad, así que, cómo ves, aunque descansando de las clases presenciales no voy a desconectar del todo.

Cuéntame qué sueles hacer tú en el mes de agosto. Si quieres ponerte a tope con la Planificación de tus clases puedes acceder al Manual Estratégico y empezar enfocado el curso 2017/2018. Dime, ¿cuál es tu plan?

 

Como siempre, gracias por estar aquí, volveremos con la newsletter en septiembre. Un abrazo grande!

 

PD. Por cierto, de manera especial voy a admitir en agosto solo tres sesiones personalizadas de mentoring, si deseas plantear tus dudas cara a cara conmigo puedes mandarme un correo a hola@insitutodeyoga.es

 

Photo credit: bendeg via Foter.com / CC BY-NC-SA

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Comentarios

3 Comentarios

  1. María Isabel Morales Díaz

    Gracias. Me ha encantado.

    Responder
  2. Ana Latorre

    Yo… ¡¡descanso de centro!! Y aprovecho a hacer trabajo administrativo, leer, estudiar, recibir formación y tomar el sol, mirar, respirar, cocinar. Ganas de agosto… y ganas de septiembre para reenganchar. 🙂

    Responder
    • susim

      ¡a disfrutar Ana!

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