El contacto en clase de yoga: ajustes y correcciones

El contacto en clase de yoga es un concepto que se mueve en el terreno de la intimidad por lo que debemos ser cuidadosos,  francos y respetuosos con nuestros alumnos.
El contacto en clase de yoga: ajustes y correcciones

En la puesta en escena de nuestras clases de yoga, más allá del diseño y de la pedagogía entra en presencia un concepto que levanta por igual pasiones y rechazo: el contacto.

Lo cierto es que, como profesores de yoga, además de dirigir la secuencia con nuestra voz necesitamos en mayor y menor medida acercarnos a nuestros alumnos, ya sea para corregirles, para ayudarles manualmente a comprender la dirección de un estiramiento o para profundizar en un asana concreta.

Es decir, los ajustes y correcciones forma parte de nuestra labor como profesores de yoga.

Es una disciplina y un arte que, bien construido, se combina en perfecta simbiosis con el resto de nuestra pedagogía: con nuestras instrucciones verbales y nuestra postura en clase.

El tacto es el sentido más despierto en nuestra primera etapa de vida, cuando somos bebés, el que nos permite recibir una información más profunda, más directa e interiorizada. El contacto nos da soporte, sensación de seguridad, confianza… pero precisamente por esa gran capacidad de “comunicación” que tiene el contacto, puede generar sensaciones totalmente opuestas cuando es mal utilizado: invasión, violación de límites, incomodidad.

El contacto es un concepto que se mueve en el terreno de la intimidad por lo que debemos ser cuidadosos,  francos y respetuosos con nuestros alumnos.

Una vez más debemos dejar de lado en clase el ego y nuestra individualidad para ponernos al servicio de nuestros alumnos. No haré un ajuste para demostrar cuánto sé o para satisfacer mi deseo de acercamiento sino que valoraré la necesidad del alumno.

Este es un tema amplio pero asumible con pasión y constancia.

Veamos cómo por norma general un ajuste no se hace sin más, debe tener un objetivo bien definido ya sea:

  • acompañar y dar confianza
  • ayudar a direccionar un estiramiento
  • profundizar en un asana
  • corregir una alineación o posición incorrecta.

Darle un objetivo a tu ajuste le da sentido a ese contacto…tocar por tocar en clase no genera buenas sensaciones ¿Alguna vez has sentido que un profesor se excedía con su atención?

Yo sí.

Es lamentable, invasivo, denigrante (cómo quejarte si se supone que está ahí para ayudarte en tu camino espiritual?….) y deja en muy mal lugar la enseñanza de yoga.

Tocar a otra persona en clase es un acto de acercamiento que se mueven en dos direcciones: debe haber entrega, confianza y consentimiento. Y aún así, dentro de este terreno nos enfrentamos a un gran abanico de percepciones y sensibilidades: cada alumno y cada profesor concibe el ajuste y contacto de una manera totalmente legítima y única.

Por tanto, para mi la regla básica es que nunca debe imponerse un ajuste a un alumno aunque tú creas que lo necesita o que le ayudaría en su progresión.

En tu desarrollo como profesor de yoga debes cultivar habilidades como la observación, la empatía y la sensibilidad que te ayudarán a intuir si a tus alumnos desean o no un ajuste y en con qué intensidad lo prefieren. 

Es un proceso que lógicamente necesita un periodo de aprendizaje prolongado, es algo que se va ganando clase a clase, pero aún así te dejo algunas pautas básicas a la hora de acercarte a tus alumnos.

Pautas básicas para realizar un ajuste

  • Antes de realizar un ajuste manual, indica verbalmente.
  • Si no sabes dónde y cómo tocar, mejor no toques.
  • Realiza los ajustes respetando el espacio vital de la persona: salvo excepciones hazlos desde atrás o de lado (sin bloquear su visión cercana)
  • Respeta el hecho de que hay personas que prefieren no ser ajustadas.
  • Se consciente del nivel de profundidad/intensidad al que quieres llegar. Personalmente prefiero no forzar a un alumno hacia terrenos que su propio cuerpo aún no puede generar por sí mismo.

El tema del contacto se mueve en terreno complicado porque es bidireccional, es una comunicación en dos sentidos y para que sea bien recibido y fértil debe ser consentido por ambas partes.

Susi, ¿por dónde empiezo? Esa es la pregunta que más os inquieta y ya tengo la respuesta.

¡Vamos!

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  1. Comparto profundamente tu explicación respecto a este tema.
    Es una cuestión bàsica en cada clase … Y si que e sentido algunas veces que me e excedido en mis correcciones … Me viene genial leer este artículo.
    Todo suma !.
    Muchisimas gracias !

    1. Me alegro de poder sumar! seguimos mejorando juntas 🙂

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