3 aprendizajes de mis primeros años como profesora de yoga

En este post te cuento los 3 aprendizajes esenciales de mis primeros años como profesora de yoga
3 aprendizajes de mis primeros años como profesora de yoga

Me gustaría hablar contigo sobre los 3 aprendizajes esenciales de mis primeros años como profesora de yoga…pero antes…te cuento que hace unas semanas esta publicación de instagram superó todos los récords…

Te prometo que me salió del alma tras hablar en consultoría con una alumna recién titulada que se había sentido infravalorada por otros compañeros, porque había sentido que su incipiente carrera no era suficiente.  

Tal y como digo en el post todos hemos empezado y debemos empezar en algún momento. 

Todos hemos sido principiantes.

Entiendo y comparto que el respeto a la veteranía y experiencia debe estar, pero sin imposición. Que ese respeto brote de tu disponibilidad, de tu cercanía y de tu capacidad de poner tu sabiduría y bagaje a favor del crecimiento de los nuevos docentes.

Ese es el valor de la comunidad, del liderazgo circular, nutritivo, y exponencial.

Superó todos los récords porque os hizo sentir validados y escuchados, sin juicio y sin crítica a los origenes, años, clases, formaciones o experiencia. 

Muchas veces me mandáis correos y tras explicarme vuestra situación decis que me admiráis, que soy muy motivadora, que soy un referente para vosotros….y me honráis, por supuesto, pero hoy me voy a despojar de todo, te voy a mostrar cuáles fueron mis inicios para que veas que a la Susi de hace 10 años también le tembló la voz en sus primeras clases. 

Porque tu y yo no somos diferentes. Y si yo lo he conseguido y vivo dignamente de mis clases tú también puedes. 

3 aprendizajes esenciales de mis primeros años como profesora de yoga

1. Usar una voz muy suave y diminutivos constantes

El miedo a las primeras clases es real. Muy real. 

Anda que no hay cursos para superar el miedo a hablar en público, pues empezar a dar las primeras clases es literalmente hablar en público y sin embargo, pasamos por encima como podemos con lo que imaginamos que está bien. 

Aquí donde me lees soy bastante tímida, sólo que conozco mi zona de genio muy bien (aunque también me tomó años empoderarme). Cuando estoy en mis clases frente a 4 alumnos, o frente a 200, me ubico en un estado mental donde soy la lider, controlo el espacio, el ritmo, la cadencia y toda mi energía está enfocada en dar lo mejor. 

Pero no siempre fue así, yo empecé a dar clases aún mientras terminaba mi formación a un grupo de alumnos estable y veterano en un centro de yoga. 

La presión era importante. Lo bueno es que eran compañeros de práctica y fueron muy amables conmigo pero apenas se me escuchaba en clase. 

Hoy miro hacia atrás y me doy cuenta de que, siendo la profesora, quería pasar desapercibida, quería que me vieran lo menos posible, apenas me movía entre los alumnos, me quedaba en una esquina de la clase y si les tocaba era como si se fueran a romper en mil pedazos.

Además, hablaba muy bajito y usaba muchos diminutivos: los deditos de los pies, alarga suavecito la columna, respira poquito a poquito…como si a cada palabra necesitara su aprobación y les pidiera permiso constante para seguir allí guiando la clase.

Menudo panorama, ¿verdad?

Mi consejo para que no repitas esta misma situación es que hables claro, tus alumnos necesitan oir nítidamente tus instrucciones para ejecutarlas. Deja los diminutivos para momentos muy concretos y sobre todo, muévete entre tus alumnos, aunque aún no les toques, aunque te mueras de miedo. El movimiento y la gestualización hará que te sueltes antes. 

2. Siempre tengo que tener una respuesta

Lo cierto, es que yo lo tuve claro desde el principio, aún así mis ganas de superarme me hacían tener prevista mil situaciones en clase: si me preguntan por el Om, si quieren info sobre el sistema nervioso, por si les hablo de bandhas, etc. 

Que me cogieran por sorpresa en algún terreno poco conocido aún conectaba en mí con un miedo profundo: el “síndrome del impostor” y me pasaba el día en alerta.  

Un día me di cuenta de que en realidad no necesitaba saberlo todo, sencillamente si se abría la posibilidad de disertar sobre algo que no conocía aprendí a decir: “mira, ahora mismo no lo sé, pero lo investigo un poco y lo hablamos”

3. La alineación no es igual para todos

Mis alumnos siempre dicen de mí que soy implecable en mis mis instrucciones, muy precisa y meticulosa. Como buena friki de la organización y la planificación me gusta que las cosas tengan un orden y entiendo que en el orden la vida respira y discurre. 

Estuve peleada con el caos algún tiempo… y eso me hizo ser muy rígida en mi manera de dirigir. 

Pero…a medida que avanzas en la enseñanza te das cuenta de que es importante mantener abiertas las líneas de comunicación y dar poder a los alumnos para honrar su cuerpo y su sensación.

Lo que yo creo que es correcto para mi, incluso lo que creo que es correcto para el alumno, ¡en realidad puede no serlo! Por eso, tras muchas clases impartidas empecé a facilitar, dentro de mis instrucciones hiper precisas, algunas inclusivas, con más rango de posibilidades, con más espacio para que el alumno se encuentre:

  • “Obsérvate en el asana y adopta, dentro de la estructura general, las pequeñas modificaciones que consideres”
  • “Si  hoy lo sientes cómodo….”
  • “Si está disponible…”

Hoy me siento muy cómoda con mi manera de compartir el yoga, creo que he encontrado un punto equilibrado entre la enseñanza precisa e inspirada. Por supuesto, sigo cometiendo “errores” que me ayudan a ver dónde puedo poner más atención, aunque a veces recuerdo estos 3 aprendizajes de mis primeros años como profesora de yoga y sonrío. 

El camino hacia vivir una enseñanza de yoga con la que te sientas satisfecho y orgulloso empieza desde tu primera clase, no acaba nunca. 

Así que no tengas miedo, no te fustigues, tómalo con honor y respeto, aprende y sigue adelante mejorando cada día. 

Y si en algún momento necesitas ayuda, puedes acceder a este Training Intensivo para Superar el Miedo a Dar tus Primeras Clases. Un programa hiper especializado dónde he recopilado todo lo que aprendí durante mis primeros años como profesora para que a ti te sea más sencillo superar tu curva de aprendizaje:

Susi, ¿por dónde empiezo? Esa es la pregunta que más os inquieta y ya tengo la respuesta.

¡Vamos!

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Te esperamos en la Comunidad del IDY

  1. Muchas gracias Susi por este post y por la forma tan natural y sencilla que tienes de transmitir. La verdad es que eres una gran ayuda para todas las profes que estamos empezando o incluso para las que ya llevan un tiempo dando clases. Es bonito encontrarse arropada aunque sea de manera virtual, se aprecia igualmente la energía tan bonita que transmites con el propósito de acompañarnos en este camino tan especial y transformador que hemos elegido l@s docentes del mundo del yoga.

    1. Muchas gracias Tatiana, me alegro mucho de que me sientas ahí, acompañándote en el camino, ¡un abrazo!

  2. Gracias 😊 excelente artículo. Me permite ver que a medida que vayas dando las clases muchas cosas irán cambiando, te irás amoldando, hasta lograr ese punto de equilibrio del que hablas. Yo quisiera incorporarle más fluidez a la práctica…
    pero día a día me siento más cómoda. Nuevamente gracias por compartir.

    1. Esa era la idea, Maria Elena, poder compartir con vosotros que mis inicios también tuvieron grandes aprendizajes y que poco a poco, clase a clase todos podemos ser grandes profesores de yoga.

  3. Gracias Susi por compartir con tanta generosidad y simpleza tu experiencia. Tu manera de transmitirla hace que podamos interpretarla siendo de gran utilidad y crecimiento para nuestra labor.

  4. Me encantó el post, me hizo recordar cuando en mi primera clase alguien me preguntó por el significado del OM!!! Cual sería la manera correcta de explicarselo a una persona en su primera clase de yoga en su vida???
    Namasté…

    1. Muchas gracias por tu comentario, me alegro de que te guste. La primera vez que explicas algo es muy importante, por eso hay que prepararlo bien 😉

  5. Querida Susi:

    Muchas gracias r compartir este artículo, me ha recordado mis primeras clases y aún estoy en el inicio. La primera clase con seis personas que dí, poco falto para que saliera corriendo, pero me arme de valor y me quede hasta el final, la garganta y la boca la tenía seca. Ahora después de dar clases a pequeños grupos y con personas principiantes de nivel 0 -1 , doy actualmente a una clase de alumnos avanzados en la que la profe venía del estilo de Yoga Ashtanga y es el grupo más antiguo del estudio de Yoga, no ha sido fácil, pero parece que poco a poco se están acostumbrando a mí y yo a ellos. Para el cambio de nivel fue um poco brutal, mi formación la termine en 2018 y personalmente me senti, muy fuera de asesoramiento, pues durante la formación prácticamos para dar clases Basic (con bastante conocimiento de las posturas) así que mi comienzo fue con personas que no tenían un nivel Basic, pues tenían nivel cero. Como profesora nueva, recien terminada, me dí cuenta de la gran responsabilidad que tiene un profesor de Yoga, para que el alumno salga sin leciones de la clase, a estas personas tuve primero que movilizar y con algunas, ni que pensar hacer un Surya Namaskar, y como manejar este tipo de alumnos…. lo que me contesto la profe en la formación de las 200 hrs, fué: » eso viene en las 300 hrs» , bueno eso no me ayudo, para nada en ese momento, así que tuve que hacer mucha recherche en internet y ver muchos vídeos, muchos artículos como estos y yo misma hacerme un concepto según mi entendiemiento y mis conocimientos, pero bueno ha sido una muy buena experiencia para atender otro tipo de alumnos, me he dado cuenta que en ese sector, más terapeutico hay mucha demanda. Ahora tengo lo contrario alumnos avanzados que prácticaban otro estilo al que yo práctico y además tengo, lo que otros profesores ya han tenido en sus clases, alumnos que hacen su propio programa, entre la secuencia, tampoco es fácil decirle al alumno, » tu te vas a la fila de atrás» para que no se salga del orden, que hacer en este caso ? En cuanto al estilo que yo práctico, les explico porque de la postura y al final a nadie quiero obligar a hacerlo si no quiere, sugiero que lo prueben, noten el cambio y que esten abiertos. Una sugerencia por vuestra parte, es bienvenida 🙂 . Bueno muchas gracias Susi, nuevamente y muchos saludos desde Alemania, Anita

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