¿Yoga gratis?

martes, Abr 12

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2 Comentarios

Hablar de dinero y yoga levanta ampollas. Siempre.

A veces más, a veces menos, pero no suele dejar indiferente.

He tocado este tema en muchas ocasiones dentro del IDY, tanto en artículos, vídeos, post de instagram, formaciones, etc.Es inacabable (porque nos queda mucho tramo por recorrer) y en este marco del “yoga gratis” caben muchas cosas: desde la incapacidad, al intrusismo.

Hablemos del yoga gratis…

Soy formadora de profesores en educación continua, en específico del primer programa creado únicamente para trabajar el lado emprendedor de la enseñanza.

Aunque parezca cercana la soltura con la que manejamos ahora el dinero en torno al yoga no es la misma que hace 6 años, aunque ha cambiado bastante, aún tiene mucho que refinar.

Por las dificultades que encontré en mis primeros años como profesora manifesté y creé en su momento un programa tan innovador como disruptivo en 2016: el programa YoguiEmprendedor, que cubría todas las áreas involucradas en el crecimiento profesional y sostenible de la enseñanza de yoga.

(Permíteme enfatizar que el PYE no fue una novedad creada durante el confinamiento.
Llevo 6 ediciones trabajando con este programa y he acompañado a más de 150 profesores con él)

Fue una odisea lanzar este programa. De hecho tardé casi tres años desde que empecé a gestar la idea hasta que me animé a lanzarlo porque las creencias en torno al dinero y el yoga eran tan tabú que creí que nadie se interesaría por él.

Nadie apostaba ni valoraba una formación aplicada al lado empresarial del yoga.

Porque nuestra esencia y visión del yoga era tan intocable que algo así era descartado desde su inicio.

Pero insistí.

Porque yo sentía que era un paso necesario en la enseñanza de yoga profesional.

La calidad de la transmisión del yoga requiere de unos canales dignos: tanto para sí mismo como para los profesores.

Y dentro de todo este mejunje llegó el covid… y, sin quererlo (porque yo cuento con que la intención siempre es buena), dimos tres pasos atrás en la percepción económica del yoga.

Las clases gratis se dispararon de una manera inimaginable.

Sé que había buena fe, y.. lee con atención…esto no tiene nada que ver con tu bondad, tu compasión o tu altruismo, tiene que ver con lo difícil que fue (y es) sostener una empresa cuando el 90% de tu gremio lo da todo gratis.

Curiosamente, las formaciones digitales aumentaron un 500% (incluyendo su precio y su reservas).

  • He perdido la cuenta de las personas que llegan al IDY tras haberse formado durante la pandemia y no saben cómo avanzar.
  • He perdido la cuenta de las conversaciones con personas formadas durante la pandemia en un único curso de 80h y que están dando clases privadas en su casa por 60€ sin darse de alta.
  • He perdido la cuenta de las personas que se formaron durante la pandemia y que están disfrutando de su pasión y sacando un dinero extra con sus clases los fines de semana al aire libre.
  • He perdido la cuenta de las personas que me piden orientación online y formación a un precio menor o con becas porque la info digital supuestamente es más barata.

En definitiva. He perdido la cuenta.

Como directora del IDY manejo muchas vivencias en mis manos.

Y por ello sé que no se puede generalizar y siempre hay excepciones. Las circunstancias de cada uno son las que son.

Yo sé que muchos estáis quemados, porque lo lucháis legalmente cada día.

Sé que muchos no estáis dados de alta como autónomos porque sencillamente no os llega, queréis pero no ganáis suficiente, y estáis en ello.

Sé que muchos no estáis dados de alta como autónomo porque ni siquiera lo habéis pensado: vuestra intención es transmitir los beneficios del yoga (y ganar algún dinero extra)

…. y os entiendo. A todos.

Al grano.

No soy partidaria del yoga gratis.

 

Soy más bien del yoga abierto, democratizado o libre, ofrecido en un contexto concreto.

¿Esto qué quiere decir?

Que la palabra gratis junto a yoga hace mucho daño y refuerza la concepción cultural de que el yoga no tiene valor monetario.

Es altamente común en nuestro gremio que haya personas apasionadas por el yoga que no se dedican a ello profesionalmente y que ofrecen clases gratis o por un precio muy reducido.

Veamos otro punto decisivo.

El yoga es adaptable, camaleónico, se adapta, se filtra, llega a todas las capas porque puede adaptarse a todo. Esa cualidad plástica, moldeable y transparente es una gran virtud y a la vez una gran vulnerabilidad.

Además de todo esto la regulación en torno a la enseñanza es aún precaria, todo se vale, en cualquier sitio y en cualquier condición, y la percepción que por tanto tienen los alumnos es aún inocente: cualquiera puede enseñar yoga, eso no cuesta mucho.

Finalmente.

Con el yoga todo vale. Y no es así.

El yoga cuesta dinero.

Mucho.

Las formaciones cuestan dinero. Una formación competitiva de yoga es como un máster MBA.

Ningún licenciado con un MBA se pone a dar su trabajo gratis.

Y luego échale especializaciones, porque el gremio está tan devaluado que no te sientes nadie sino no tienes varios a tus espaldas. Y aún así te cuestionas.

Te decía más arriba que soy más del yoga democratizado, libre o abierto en un contexto.

Siempre comparto en mis formaciones mi visión de que, dentro de tu enseñanza de yoga profesional, un pequeño porcentaje debe ser ofrecido de manera abierta.

Eso respeta dos cosas: nuestra gran implicación con el bien común y el impacto positivo colectivo y la maleabilidad y alcance del yoga.

Respeta vocación, cultura y negocio.

Porque el yoga bien presentado, investigado y refinado es complejo de transmitir y comunicar ¡y mucho más de rentabilizar!

Y eso es algo que nosotros, como profesionales del sector, debemos mostrar y verbalizar. Hablar de nuestras formaciones, de nuestros referentes, del trabajo que hay detrás, de los impuestos, del negocio, etc.

Esto debe ser VISIBLE.

Porque de nada vale quejarse sin acción.

Porque tu rango de impacto llega hasta donde lleguen tus acciones conscientes.

Porque lo que hagan los demás no tiene porque definir lo que tu hagas.

Tú debes ser el cambio que quieres ver en la enseñanza de yoga.

Ese es el punto de partida.

Tan sencillo y tan complejo a la vez.

Haz todo lo posible por ser legal, mantente dentro de la regularidad, date de alta, paga tus impuestos, ten un seguro, ten una licencia de apertura…. y si no puedes, te entiendo.

Sé que es difícil llegar a esto siendo profesor de yoga.

Pero es necesario.

Tu siguiente especializacion debería ser profesional, orientada a la escalabilidad y el manejo de una empresa.

Aunque no puedas aún. Ponlo en tus prioridades.

No contribuyas a eso que no quieres vivir, céntrate en lo tuyo y demuestra con acciones.

Vivencia y demuestra cómo quieres moverte, superarte y vivir.

Ese es el cambio que necesita la enseñanza de yoga.

Tú eres el eslabón que cambia la dirección, tú eres importante, tú eres decisivo.

Haz que tu enseñanza de yoga sume al impacto positivo de los practicantes pero también al de los profesores.

Juntos somos más fuertes.

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Comentarios

2 Comentarios

  1. Inma

    Ufff Susi, has abierto el melón y no sé por dónde empezar… tal vez por unirme al sentimiento de que yo tampoco soy partidaria del yoga gratis. Doy gracias a que en mi primera formación tuvimos un día dedicado a la parte empresarial del yoga y a los distintos modelos de negocio, información sobre impuestos, gastos, afiliaciones a organismos internacionales, etc. Conforme he ido conociendo a otros profesores de yoga de distintos países me he dado cuenta de que lo que yo recibí fue la excepción.
    En mi opinión, la raíz del problema está en la hipocresía de muchos formadores, de aspecto benévolo y amable, solidario y un poco hippy, que esconden lo que ganan gracias a no declarar a Hacienda, y que plantan ideas preciosas de generosidad en los futuros profesores, haciéndoles poco generosos con ellos mismos y su trabajo y esfuerzo. Creo que debemos reivindicar formaciones de calidad y una regularización de éstas, para que se deje de tomar el pelo a muchos profesores, que llegan a la profesión totalmente perdidos. Interesada en saber lo que piensan los demás.

    Responder
    • susim

      Hola Inma! sí que es un buen melón, sí….. estoy de acuerdo contigo. Muchas veces no se habla de ello porque sencillamente aún hay mucho bajo la superficie. Creo que la regularización y la transparencia son cada vez más necesarias.
      Gracias por tu reflexión.

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